Más allá de la voluntad Existe una oportunidad
Como el viento que no se ve pero se siente
Como el sabor en el paladar que no se escucha pero gusta
Como el agua de los ríos que parece ser la misma pero se renueva al correr
La oportunidad es intangible pero cada paso hacia ella es parte de la voluntad que la hace visible
Tu voluntad.
La mía.
La de otros.
Cuántas veces creemos
que la vida obedece
a lo que decidimos.
Que basta querer,
elegir,
insistir,
para hacer que las cosas
sean como queremos que sean.
Pero hay algo
más allá de la voluntad
de hombres y mujeres.
Lo que es
y lo que será
va sucediendo,
a veces con nosotros,
a veces a pesar de nosotros,
y tantas veces
por fuera de nuestra voluntad.
Construimos.
Destruimos.
Herimos.
Abandonamos.
Nos equivocamos.
Y mucho de aquello
que destruye la vida
nace precisamente
de lo humano:
del ego,
del miedo,
de la ambición,
de la indiferencia,
de esa extraña necesidad
de dominar aquello
que jamás nos perteneció.
Pero entonces ocurre algo.
Cuando parecía
que todo había terminado,
te salvas.
Cuando no quedaban caminos,
aparece uno.
Cuando las ruinas
parecían definitivas,
entre ellas comienza
a crecer nuevamente la vida.
Y vuelves.
Respiras.
Te levantas.
Comienzas otra vez.
Entonces comprendes
que quizás no todo dependía
de tu voluntad.
Porque si después de perder
todavía puedes encontrar;
si después de caer
todavía puedes levantarte;
si después de la oscuridad
algo vuelve a encenderse dentro de ti,
tal vez exista
una voluntad mayor
acompañando silenciosamente
la nuestra.
Llámala destino.
Providencia.
Misterio.
Universo.
Oportunidad
O simplemente,
Dios.
Sea cual fuere tu Dios.
Porque quizá la voluntad divina
no consista en evitar
que alguna vez caigamos,
sino en dejar siempre
una posibilidad de vida
entre las ruinas
para que podamos
volver a comenzar.




