Hoy estoy particularmente angustiado.
Me siento más solo, como si las salidas hacia la incertidumbre se hubieran agotado y solo quedaran algunos instantes prestados al optimismo y a la fe.Pero duran poco.
El mundo parece desvenjarse entre conflictos y soledades, entre la sed y el hambre, las demandas y las carencias, las tristezas y el llanto; entre ese bienestar pasajero que apenas alcanza a rozarnos y las cargas pesadas que insisten en permanecer.
La fe intenta mantenerse intacta.
Se aferra a la raíz más profunda del alma, lucha por no quebrarse en medio de la tierra reseca, resiste al viento de las dudas y al silencio de las respuestas que no llegan.
Pero así es la vida.
Una sucesión de amaneceres y sombras, de encuentros y ausencias, de caminos que se abren y puertas que se cierran.
Y seguimos andando.
A veces con paso firme, a veces arrastrando el corazón.
Seguimos andando porque detenerse no cambia el paisaje y porque, aun en los días más grises, algo dentro de nosotros continúa buscando la luz.
Aunque el sentir tenga campanas que no doblen como uno anhela.
Aunque algunas plegarias parezcan quedarse suspendidas en el aire.
Aunque el eco de nuestras esperanzas tarde demasiado en regresar.
Seguimos andando.
Porque quizás la mayor prueba de la fe no sea recibir respuestas, sino conservar el alma abierta mientras las esperamos.
By Jorge Medina
***
💫🧹 🔮🔮🔮🧙🏻🪄




